El impacto de las protestas sociales en el Perú en los últimos años a consecuencia del desgobierno provocado por las acciones de oposición entre el Congreso de la República y el Poder Ejecutivo nos permite detallar que se necesita una gobernanza turística que permita reducir las consecuencias económicas, sociales y de desarrollo de servicios vinculados directa e indirectamente al turismo en el Perú a través de la generación de una gobernanza turística. Aplicando un enfoque cualitativo exploratorio y descriptivo, se analiza cómo la conflictividad sociopolítica y la débil coordinación intergubernamental agravan pérdidas económicas y vulnera derechos. A partir de casos representativos y de la comparación con regiones receptoras de flujos turísticos alternativos, se propone una política de Estado de gobernanza turística orientada a: (i) priorizar la industria turística y cadenas complementarias; (ii) asegurar rutas estratégicas mediante protocolos de continuidad de servicios; (iii) reforzar la protección e infraestructura del patrimonio cultural; y (iv) mejorar la capacidad institucional para gestionar emergencias derivadas de conflictos sociales. Se concluye que una gobernanza turística intergubernamental y público-privada puede reducir daños, fortalecer resiliencia territorial y sostener oportunidades de desarrollo.