Estas líneas examinan críticamente el sistema de frenos y contrapesos como núcleo del constitucionalismo moderno, concebido para evitar la mutua opresión entre sectores sociales y promover la paz social. Mediante una reconstrucción histórica que recorre la teoría del gobierno mixto, las constituciones balanceadas y su traducción en la separación de poderes, se sostiene que dicho esquema institucional descansó en supuestos hoy problemáticos: la existencia de pocos grupos sociales internamente homogéneos, con intereses estables e irreconciliables; la centralidad del auto-interés como motivación política; y la posibilidad de incorporar tales intereses al diseño constitucional. Sobre esa base, el sistema prometía representación, controles mutuos y equilibrio social, incluso a costa del principio mayoritario. Frente a las transformaciones de las sociedades contemporáneas, caracterizadas por pluralidad, heterogeneidad y multiculturalismo, esos presupuestos han perdido vigencia. Como consecuencia, el esquema de checks and balances deja de asegurar representación plena y controles efectivos, favoreciendo dinámicas de exclusión, concentración del poder y producción normativa sesgada.